26.11.05

Moechari

El oscuro roce prohibido...
alas negras cubren sentidos perdidos,
envueltos en engaños infligidos,
en espíritu ocultos...
Cometemos,
entre negras brumas que distorsionan verdades,
lo que el alma pide,
la carne exige,
caemos en espirales abismadas
de inconsciencia gloriosa,
que nos recoge,
rugiendo,
ciegos en tiempo y deseo.
Castigado el cuerpo,
desgarrada la conciencia,
ahora sabes...
Batalla perdida,
fútil intento,
mentira difrazada.
Reptando en pliegues de piel dorada,
rincones oscuros,
deseo arrepentido en incestuosas pasiones...
Vuelve la luz en dolorosa agonía,
garras de alma envuelven secretos,
ocultas ya las heridas continuamos...
Que la noche despierte...

16.11.05

Rozo el aire que no eres, pues todavía es futura tu forma e imaginación tus rasgos...una nube de sueños reducida al tacto de mi piel, un pincel, un poco de barro primigenio, deseo contenido en el bloque de inconsistencia que te deforma.
Mis labios rozan las aletas de tu nariz y me recreo en observar la simpática protuberancia que se mece entre ellas. Te abro al aire y es así como respiras a través de mis sentidos.
Con suavidad fijo mis manos en tu frente y con ellas impido que se frunza jamás un ceño que no puede ser porque no lo quiero, te abro al pensamiento libre, no fruncido.
Cierro mis párpados allá donde estará tu boca y el sentido de la vista tendrá ya siempre para ti sabores de miradas que oculto como una siemprenovia ...

Vuelco el reflejo de mil espejos tras de mí, no me verás sino a través de tus manos...

Y tus manos las hago con mi cuerpo sediento de caricias,

no hagas trampa,

no uses tus manos para crear en tí lo que nunca quise que tuvieras...

o sí...

6.11.05

Por senderos conocidos...

Hoy son tus manos y mi piel viejos amigos. No hay lucha ni carreras. Hay tiempo y calma en el aire que nos empuja suavemente por el tierno lecho de la memoria. Es luna llena y la dama asoma benevolente entre las cortinas.
Vienes y te quedas.
Y es bueno saber que, a pesar del tiempo, todavía quedan deseos de besar rincones conocidos, acariciar fronteras aliadas y despertar a los durmientes que nos habitan con ronroneo de placeres familiares.

Suave, dulcemente.

Tú.