Muerte entre las sábanas
Cada noche dejo a la que me habita en el unbral de mi puerta. No me queda nada que esperar. Es decir, nada que temer. Sé, desde hace tiempo que la muerte me espera con forma de noche embozada.
Así que esta noche vuelvo a desnudarme antes de entrar en mi cuarto, y suave, dulcemente, me deslizo entre las sábanas a esperarte.
Sombra entre sombras, tu cuerpo es negrura agazapada en una esquina imposible del techo, músculos en tensión, un dragón con los ojos abiertos, dispuesto a saltar, rasgar, matar en un movomiento diestro y certero.
Así que te miro a la cara, de frente.
Y te abro mis brazos. Te espero. Retiro de mi cuello un mechón de pelo perfumado para ti. Me incorporo despacio para no asustarte, no quiero apresurar el momento, ...
Ven, entra en mí...
Así que esta noche vuelvo a desnudarme antes de entrar en mi cuarto, y suave, dulcemente, me deslizo entre las sábanas a esperarte.
Sombra entre sombras, tu cuerpo es negrura agazapada en una esquina imposible del techo, músculos en tensión, un dragón con los ojos abiertos, dispuesto a saltar, rasgar, matar en un movomiento diestro y certero.
Así que te miro a la cara, de frente.
Y te abro mis brazos. Te espero. Retiro de mi cuello un mechón de pelo perfumado para ti. Me incorporo despacio para no asustarte, no quiero apresurar el momento, ...
Ven, entra en mí...

2 Comments:
Soñé con este momento cuando tus ojos me atravesaron en lluvias de hielo y fuego.
Imaginé las curvas que me arrasarían en tormentas ardientes y prohibidas, transgresoras, rota ya toda promesa, el alma herida.
La muerte vino a buscarme y fue mi amante...
Y qué dulce la rabia de las manos que se aferran,
qué piden vida a gritos de arañazos compulsivos...
Y la voz quieta y hablando sólo dentro,
retrasa el reflejo de tu zarpazo en mi garganta,
y ámame otra vez...
Publicar un comentario en la entrada
<< Home